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Los fósiles del Canal de Panamá:
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Cinco años de paleontología en el proyecto de ampliación del canal nos han revelado la fauna de un bosque tropical de hace 20 millones de años, y han reabierto el debate sobre el cierre del puente terrestre entre Norte y Sur América

Cuando Panamá votó para ampliar su Canal en el 2006, Carlos Jaramillo sabía que tenía que actuar rápidamente. 100 millones de toneladas de roca serían dinamitadas para ensanchar la vía acuática. Este era un sueño hecho realidad para el paleontólogo del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales; pero las fuertes lluvias y el rápido crecimiento del follaje tropical prontamente cerrarían la ventana hacia la formación del Istmo de Panamá, la cual cambió al mundo.

"Carlos reconoció de inmediato que un enfoque multidisciplinario sería la manera de obtener el máximo provecho de esta oportunidad, que es única en un siglo", comentó Doug Jones, director del Museo de Historia Natural de Florida y uno de los cinco co-investigadores principales en el gran proyecto de paleontología que resultó de la expansión. "Nos entusiasmó de gran manera y después de eso no hubo vuelta atrás", dijo también Douglas.

Para cuando los ingenieros iniciaron las primeras detonaciones, Jaramillo ya tenía a bordo a un antiguo donante del Smithsonian y a la Autoridad del Canal de Panamá. Ese apoyo ayudó a cuatro instituciones de investigación de Estados Unidos y tres de Panamá a asegurar una Alianza con la Fundación Nacional de las Ciencias de Estados Unidos para la Investigación Internacional y la Educación (PIRE por sus siglas en inglés) para el proyecto.

A medida que el proyecto de expansión se acerca a su terminación, los investigadores han registrado más de 6,000 días en el campo, en los que: Encontraron fósiles, mapearon formaciones geológicas, colectaron muestras y describieron características geológicas. En un esfuerzo por rescatar la mayor cantidad de información posible, llenaron con muestras un almacén en Corozal. "Hay montañas enteras que ya no están allí", comentó Jaramillo.

Antes del proyecto de expansión, solamente cuatro especies de mamíferos fósiles habían sido descubiertas a lo largo del tramo sur del Canal. Hasta la fecha, al menos 24 mamíferos de ocho órdenes diferentes han sido descubiertos en sedimentos que flanquean el Puente Centenario. Estos incluyen: ardillas, perros, venados, pequeños camellos y los feroces " osos-perro."

Casi todos son de ascendencia norteamericana y son similares a la fauna que se encontraba en todo el continente hace 20 millones de años. Esto sugiere que el intercambio faunístico de mamíferos desde el sur de Canadá hasta Panamá era bastante continuo en ese entonces, y que una gran barrera separaba a los continentes americanos. Pero la barrera no era impenetrable, porque algunos mamíferos de origen meridional, incluyendo a los murciélagos, cruzaron la brecha.

Los investigadores descubrieron que gran parte de la flora tropical en Panamá era también de origen sudamericano. Los hallazgos renovaron el estudio del cierre del Istmo de Panamá. En anteriores trabajos, los científicos eméritos del Smithsonian Anthony Coates y Jeremy Jackson catalogaron el cierre en hace 3.5 millones de años aproximadamente. Otros investigadores, incluyendo a Jaramillo y a Camilo Montes de la Universidad de los Andes en Colombia, sugieren que un puente terrestre intermitente se formó mucho antes.

"Este es un nuevo modelo para la formación del Istmo de Panamá", comentó Jaramillo. "Creemos que la mayoría del Istmo había surgido hace diez millones de años y que el CAS (el paso marino Centroamericano, una ruta oceánica profunda a lo largo de la frontera tectónica entre la micro-placa de Panamá y la placa Sudamericana) se cerró posiblemente hace 10 a 12 millones de años. El intercambio de agua poco profunda entre el Caribe y el Pacífico solamente se mantuvo hasta el cierre completo hace 4.2 millones de años".

TODO NUEVO PARA LA CIENCIA

MacFadden comenta que incluso el aumento en seis veces el número de especies de grandes mamíferos de las formaciones del canal ofrece sólo una visión de la fauna de Panamá de principios del Mioceno. Una estimación experta es que posiblemente había unas 200 especies de mamíferos no voladores en el ecosistema. Una plétora de criaturas más pequeñas como lagartijas, ranas, serpientes, aves y murciélagos habría completado la fauna.

"Nunca encontramos una localidad donde los fósiles fueran súper abundantes, así que ha sido mucho trabajo", comentó el co-investigador principal Gary Morgan, paleontólogo especializado en micro-vertebrados en el Museo de Historia Natural de Nuevo México, cuyo equipo ha lavado unas diez toneladas de material del proyecto de expansión.

La mayoría de los diminutos fósiles del canal son pequeños dientes de cocodrilo. También se encontraron huesos de peces. "Debería haber algunas aves, pero por alguna razón no las hemos encontrado", comentó Morgan, quien está analizando unos 100 dientes fosilizados de murciélagos y roedores. "Casi todos estos animales tropicales tienen un registro fósil pobre, así que realmente, todo lo que se obtiene es nuevo para la ciencia."

Para mediados del 2015 los últimos pasantes habrán empacado sus herramientas de campo. Sin embargo, la huella final del proyecto de paleontología centroamericana no podrá ser plenamente apreciada en muchos años.

La excavación e identificación de miles de muestras se convirtió en una oportunidad de aprendizaje para unos 100 participantes del proyecto, entre estos, estudiantes de Estados Unidos y Panamá, muchos de los cuales se seguirán esforzando con el análisis de las muestras de laboratorio y la preparación de futuros manuscritos científicos sobre los hallazgos. Hasta ahora, el trabajo ha dado lugar a unas 25 publicaciones científicas.

Todavía quedan muchas muestras almacenadas y en espera de nuevas tecnologías que pueden desentrañar más información de las rocas. "Tenemos material para al menos otra década", comentó Jaramillo.

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