Forest Speaks


Rastreando

Si no puede ver animales... busque sus señales: huellas en el lodo o comida que han mordido y esparcido. Estas señales son un lenguaje por si mismas. Ellas hablan sobre la actividad de un animal a través del tiempo: dónde estaba, si estaba corriendo o descansando, qué y cuándo comieron o dónde duermen. En la exhibición le mostramos algunos moldes hechos con impresiones de huellas encontradas en Barro Colorado. En la versión Web, mostramos dibujos de huellas y heces.

Agradecemos a Jaime Marcelo Aranda Sánchez por permitirnos reproducir sus dibujos del libro "Rastros de los Mamíferos Silvestres de México: Manual de Campo" publicado en 1981 por el Instituto Nacional de Investigaciones Sobre Recursos Bióticos en Xalapa, México.


Panthera onca
El Jaguar.

(Nuestro jaguar de madera hecho por David Levi)

En 1993 encontramos por primera vez huellas de jaguar en la Península Gigante (ver el mapa). Días después encontramos más huellas en la Isla.

El jaguar había cruzado nadando el Canal! Solo dos personas pudieron verlo. Por sus huellas sabemos que permaneció en la Isla de Barro Colorado cerca de cuatro meses. Tiempo después desapareció, quizás buscando comida en el Parque Nacional cercano.


Felis pardalis
Ocelote

Ocelote

Los ocelotes se parecen un poco a los jaguares (ambos poseen manchas negras sobre su piel amarilla) pero son mucho más pequeños, como del tamaño de un perro mediano. Pocas veces podemos verlos, pero sus huellas nos muestran que se encuentran en Barro Colorado, especialmente por las noches, cuando salen a la caza de roedores y otros animales pequeños.


Mazama americana
Venado rojo

Este pequeño y sigiloso venado prefiere la vegetación densa, pero algunas veces se deja mostrar en los senderos.
Come frutas, hongos y plantas que crecen sobre el suelo del bosque. Sus huellas son mucho más chicas que las del venado cola blanca, el cual es común en las áreas de tierra firme del Monumento Natural.


Tayassu tajacu
Zaíno

Camine en silencio por el bosque, y por lo general solo, si quiere ver una manada de zaínos (cerdos salvajes).

Aunque en ocasiones los zaínos pueden ser muy amistosos ("Pancha" se ha hecho amiga de los cuidadores de una de nuestras estaciones y viene de visita regularmente) son por lo general muy tímidos. Se mueven a través del bosque en grupos. Hemos visto sus huellas cerca de la base de palmas, donde se alimentan de sus semillas y en los lugares donde husmean con sus hocicos. También podemos sentir el fuerte olor a almizcle segregado por las glándulas en sus espaldas, las cuales frotan en los árboles y lianas para marcar su camino.


Tapirus bairdii
Tapir centroamericano

Hasta los años ochenta algunos tapires llegaban al viejo comedor de la estación para ser alimentados... Dejamos esta costumbre cuando se decidió que la idea de una reserva de vida salvaje y una estación biológica es aquella donde a los animales se les permite vivir con la menor intervención humana posible.

Los tapires son los mamíferos más grandes en el bosque. Pueden llegar a pesar más de 600 libras (entre 150 y 300 kg). Los tapires comen plantas, semillas y frutas y parecen preferir los lugares pantanosos y muy húmedos. Los tapires alguna vez comunes en el bosque y tierras bajas, han sido cazados casi hasta la extinción y son poco comunes, aún en el Monumento Natural.


Agouti paca - Conejo pintado


Dasyprocta punctata Ñeque

Estos dos grandes roedores son comunes en el bosque.

Los ñeques merodean durante el día en los claros alrededor de los laboratorios y en los senderos naturales, por lo que son fáciles de ver. Esto se debe a que aparentemente se han acostumbrado a la presencia de los científicos y visitantes en esta reserva natural, donde no son cazados. Los conejos pintados, uno de los animales de caza más perseguidos en Panamá, son ligeramente más grandes que los ñeques y se mantienen activos en el bosque durante la noche. En los años setenta, Nick Smythe, científico permanente de STRI, comenzó un programa para la crianza de conejos pintados en cautiverio, con el fin de alentar a la gente a comer animales de granjas y no los que habitan el bosque.


Radiotelemetría

Para estudiar cómo se desplazan algunos animales y qué es lo que hacen, algunas veces usamos radiotransmisores. Estos transmisores se pegan, se insertan debajo de la piel o se colocan en collares en los animales. Usando un receptor y una antena como estos, podemos detectar y seguir las señales de radio.

Hace muchos años un investigador colocó un collar en un gato solo (un animal parecido a un mapache con cola larga). Este gato solo desapareció. Tiempo después el investigador encontró de nuevo la señal.

¡Pero venia del lago! Aparentemente un cocodrilo se comió al gato solo, y el transmisor terminó en su estómago.

En otra ocasión los investigadores de murciélagos no podían entender de dónde venía la señal de un transmisor colocado en un murciélago. Finalmente se dieron cuenta de que el murciélago estaba durmiendo dentro del hoyo de un nido de termitas el cual colgaba de un árbol.