Otros Habitantes, fauna y flora urbana

Otros Habitantes, una columna periodística sobre fauna y flora urbana de Panamá

Cuando yo era niño y vivía en la ciudad de Lima, capital del Perú, me impresionó un artículo que publicó el diario El Comercio.  Trataba sobre un evento de la naturaleza que yo había visto en repetidas ocasiones en las calles de mi barrio: las luchas territoriales entre una especie de gorrión nativo, el Zonotrichia capensis, y un gorrión invasor europeo, el Passer domesticus

Ciudad de Panamá

Ciudad de Panamá

Passer fue introducida a Nueva York en 1851 y después, en repetidas ocasiones,  en Chile. Desde entonces se ha extendido por buena parte del continente, compitiendo y desplazando al gorrión nativo. Hace 30 años llegó a Panamá procedente de Costa Rica (lo reportaron en la provincia de  Chiriquí en 1974) y hoy ya está establecido en la ciudad capital. Aunque en números bajos, porque pareciera que los trópicos no es ambiente que favorezca su proliferación.

¡Cómo habrá sido escrito aquel artículo aparecido en El Comercio, que un niño de mi edad lo entendió y no se le olvidó más! Varias décadas después aun me pregunto por el peso que tuvo en mi vocación y en mi manía de andar observando la naturaleza que persiste en calles y parques de las ciudades. Recuerdo que la narración del artículo transcurría a manera de entrevista entre un periodista y un forestal de una universidad limeña. Venia acompañado recuerdo de una fotografía en donde aparecían ambos caminando por un sendero en un parque de la ciudad - creo el Parque de la Reserva.

Desde marzo del 2002 a la fecha, he venido publicando una columna dominical en el periódico La Prensa, de la ciudad de Panamá (tiraje @ 42,000 ejemplares). “Otros Habitantes” se titula la columna y está dedicada a la flora y fauna urbana. Los textos suelen ser de alrededor de 500 palabras e incluyen una ilustración. 

A veces los temas tratados son “estacionales”, tienen que ver con algo que sucede en esos días en la ciudad: aparecen los aguacates en el mercado o dan fruto los mangos, llegan las oropéndolas a tejer sus nidos en los mismos árboles de siempre del área del Canal, pasan miles y miles de mariposas Urania por las calles, florecen los guayacanes, etc.  Otras veces se trata de organismos que simplemente son parte del paisaje: aves comunes como los pechiamarillos o talingos, o muy especiales como las garzas del palacio presidencial, árboles ornamentales comunes en los parques y demás. No se dejan de lado aquellos organismos que son (o parecen) problemáticos: la "arañita de las esquinas", las "hormiguitas del azúcar", los mosquitos, los geckos cantadores… De vez en cuando se aprovecha eventos inéditos o sorpresivos, como la presencia de ballenas en plena bahía de Panamá. 

Una gran ventaja ha sido contar con tantos colegas biólogos y naturalistas asociados con el STRI, siempre atentos al entorno y dispuestos a colaborar con datos e identificaciones. 

¿Qué buscamos con estos artículos? Lo que he narrado al inicio es la motivación principal por la que escribo “Otros Habitantes”.  Podría decir que a fin de cuentas, es una suerte de devolución del favor que a mi - no se quién -, me hizo siendo un niño que miraba los gorriones del barrio.

Además, hay otras dos razones. Por un lado mi institución, el Smithsonian, tiene como mandato “aumentar y difundir el conocimiento”. Estos artículos son una forma de cumplir con lo que a difusión se refiere. Cada vez que es posible se usa información de investigaciones realizadas por el Smithsonian en Panamá. Muchas de las ilustraciones son de los archivos del Instituto o han sido facilitadas por un colega. Con esta columna tengo la certeza de estar contribuyendo a la valoración de la labor que realiza el Smithsonian, en el país que con tanda hospitalidad ha permitido y facilitado su labor científica. 

Por otro lado, con estos escritos se busca promover el conocimiento y aprecio por los elementos de la fauna y flora que las personas tienen cerca, en su entorno cotidiano.  En el caso de la ciudad de Panamá la "biodiversidad" es particularmente alta, debido a su propia condición de ambiente tropical, por la variedad de ambientes presentes y porque a diferencia de la mayoría de las ciudades capitales de la región, cuenta con bosques dentro o muy cerca del perímetro urbano (el Cerro Ancón, el Parque Natural Metropolitano, las áreas arboladas y boscosas del Canal y demás).

Jorge Ventocilla

Jorge Ventocilla

Nos parece que el re-conocimiento y la valoración de lo inmediato, de lo urbano,  es un tema importante en educación ambiental y también en la promoción de la cultura científica.  Luego podemos promover  el interés por situaciones que están físicamente alejadas de los habitantes de las ciudades (la deforestación de bosques, la extinción de especies, etc.)  Es decir: comenzar por casa.

No está de más mencionar que en la columna se destaca la información científica pero sin descuidar el conocimiento popular sobre plantas y animales, que no falta entre los habitantes de las ciudades. 

Jorge Luis Ventocilla Cuadros
Asociado en Comunicación
Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales

Diciembre 2005