Otros Habitantes, fauna y flora urbana

¿A costa de qué y de quiénes?

March 01, 2006

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Protección. Recibo una gentil invitación del “Corredor Marino de Conservación del Pacífico Este Tropical”, para participar en el diseño de su estrategia de comunicación. Cuatro países, Costa Rica, Panamá, Colombia y Ecuador, unen esfuerzos en esta iniciativa ecológica oficial, que abarca un área insular y marina desde Galápagos hasta Isla Cocos, en Costa Rica, incluyendo Malpelo y Gorgona en Colombia y nuestra Coiba.

Qué inverosímil es a veces la realidad. Técnicos de diversos países discutiremos desde mañana formas correctas de comunicación para espacios protegidos a cientos de millas mar adentro - Cocos está a 300 millas de tierra firme y hay tanta distancia de Panamá a Galápagos como de ahí al Ecuador -, pero no podemos ofrecer proteccion a una bella y pequeña costa, a minutos de la ciudad de Panamá.

Me refiero a Punta Culebra, en la calzada de Amador.

Destrucción. Por encima de la legislación ambiental vigente, vecinos del Centro de Exhibiciones Marinas (CEM) que el Smithsonian mantiene en Punta Culebra, iniciaron un relleno del mar al lado sur este del islote. Esto sucedioo el año 2004 pero al poco tiempo se impuso la ley, se detuvo el relleno y se multó a los responsables.

Serena estuvo la mar por varias lunas hasta enero del 2006 cuando, como si nada hubiera sido ya legalmente decidido, el relleno revivioo y volvió a avanzar, dando la bienvenida a decenas de decenas de camionadas de caliche. Por supuesto, esto viene causando un grave impacto para la labor que realiza el CEM y para su condición de último espacio natural protegido en la calzada.

¿Quién tiene el derecho a decidir sobre esta costa y mar que pertenece a la comunidad en general y cuyo fin es la educación y la conservacion? Hablemos claro: o nos ponemos de acuerdo, o sigue una fiesta que al final muchos pagan pero pocos bailan.

Desde 1992 y en base a una concesión del gobierno nacional, el Instituto Smithsonian junto con la Fundación Smithsonian y diversas empresas y entidades nacionales, han mantenido la labor de Punta Culebra. En los años transcurridos, llegaron al lugar casi medio millón de visitantes: la mitad de ellos niños de primaria que recibieron educación ambiental al borde del mar sin pagar un centavo. Son en mi opinion tres las razones principales de tantas visitas: 1, porque es el único espacio (1.5 ha) donde se brinda educación ambiental marina en los 1,700 kilómetros de litoral Pacifico del país; 2, porque tiene una de las panorámicas más bellas cerca a la ciudad. Y 3, porque la gente sabe, o intuye, que es un lugar público que les pertenece, que es de la Nación, dentro de un territorio que mucho costó recuperar.

¿Reaccionamos, nos comunicamos y nos ponemos de acuerdo? ¿O que siga no más alegremente, el relleno de la costa y el mar en Punta Culebra?